Esta mañana amanecí con un despertados de voces y ruidos que consiguió sacarme de la cama de un salto. Me acicalé y me fuí a desayunar mientras Malena terminaba de prepararse. Llegué abajo y ya noquedaba nada, mi día no pintaba muy bueno. Fuí a cocina, cogí dos panecillos, mantequilla y mermelada y me fuí en busca y captura de un café. Mientras untaba mis tostadas de pan reseso tenía la esperanza de que alguien apareciese para dejarme su llave de la máquina y poder servirme mi café matutino, pero mi paciencia se estaba terminando, me acerqué al office de cafetería y le expliqué al chico mi situación, no tenía llave y necesitaba un café por lo que él con toda su buena voluntad me invitó a uno en el office. ERROR!! ya feliz me disponía a irme con mi café cuando sentí una voz detrás que me decía: "¡¡madame, madame!!". Era el encargado, que venía a echarme la bronca porqué ese café no podía ser para mí, era para los clientes!! allí se lo dejé y me fuí.
Salimos del hotel con esperanzas de que nuestro día mejorase. Ya en el aeropuerto buscamos la terminal donde se encuentra la estación de tren para ir hasta París centro. Después de tres largas horas y media conseguimos dar con la maldita estación e ir a nuestro destino, La Torre Eiffel, para ello debíamos cambiar varias veces de metro. Una vez n el RER estábamos tranquilas, lo habíamos conseguido, de repente en una de las paradas el metro tardaba demasiado en salir. Después de un buen rato de espera la sensación de alivio se asomaba, el metro arrancó. NOOO!!!, para completar nuestra mañana estaba retrocediendo, no podia ser verdad!. Bajamos en la primera parada desde el retroceso y preguntamos como podíamos llegar a nuestro destino. Después de unos cuantos cambios de metro, lo conseguimos, estábamos en la Torre Eiffiel!!. Habíamos salido a las 10.00 de la mañana y eran la 13.00.
Caminamos hasta llegar a la Torre y las colas eran inmensas, decidimos volver otro día más tempranito para ahorrarnos unos cuantos kilómetros de cola. De vuelta a la estación de metro decidimos parar en un Restaurante Italiano a comer dónde nos pedimos una pizza, una tortilla de Jamón york y una cocacola, comimos y fuimos dirección Campos Elíseos. Recorrimos las anchas calles llenas de las tiendas con más glamour, Cartier, Mont Blanc, Gucci, Chanel... a medida que observábamos los escaparates más caros de la tierra. Así dimos con los Camps Elíseos, estaban al final de la calle,las construcciones son impresionantes, fachadas talladas con adornos de bronce que formaban ángeles, cuerpos desnudos, líderes de guerra... Una vez finalizado nuestro recorrido volvimos al hotel, y esta vez sin perdernos, increible pero cierto! jajaja.
Tras un día tan largo hice mis propias conclusiones:
Una pizza 11,50€
Una tortilla de jamón 8,50€
Una cocacola 4,00€
Comer al lado de la Torre Eiffel no tiene precio
Para todo lo demás aprendimos a manejarnos en el metro y en el RER, esperemos que este día haya valido la pena, además de por todo lo que vimos, para que nos perdamos cada día un poco menos, jajaja.
Besos, buenas noches!
Salimos del hotel con esperanzas de que nuestro día mejorase. Ya en el aeropuerto buscamos la terminal donde se encuentra la estación de tren para ir hasta París centro. Después de tres largas horas y media conseguimos dar con la maldita estación e ir a nuestro destino, La Torre Eiffel, para ello debíamos cambiar varias veces de metro. Una vez n el RER estábamos tranquilas, lo habíamos conseguido, de repente en una de las paradas el metro tardaba demasiado en salir. Después de un buen rato de espera la sensación de alivio se asomaba, el metro arrancó. NOOO!!!, para completar nuestra mañana estaba retrocediendo, no podia ser verdad!. Bajamos en la primera parada desde el retroceso y preguntamos como podíamos llegar a nuestro destino. Después de unos cuantos cambios de metro, lo conseguimos, estábamos en la Torre Eiffiel!!. Habíamos salido a las 10.00 de la mañana y eran la 13.00.
Caminamos hasta llegar a la Torre y las colas eran inmensas, decidimos volver otro día más tempranito para ahorrarnos unos cuantos kilómetros de cola. De vuelta a la estación de metro decidimos parar en un Restaurante Italiano a comer dónde nos pedimos una pizza, una tortilla de Jamón york y una cocacola, comimos y fuimos dirección Campos Elíseos. Recorrimos las anchas calles llenas de las tiendas con más glamour, Cartier, Mont Blanc, Gucci, Chanel... a medida que observábamos los escaparates más caros de la tierra. Así dimos con los Camps Elíseos, estaban al final de la calle,las construcciones son impresionantes, fachadas talladas con adornos de bronce que formaban ángeles, cuerpos desnudos, líderes de guerra... Una vez finalizado nuestro recorrido volvimos al hotel, y esta vez sin perdernos, increible pero cierto! jajaja.
Tras un día tan largo hice mis propias conclusiones:
Una pizza 11,50€
Una tortilla de jamón 8,50€
Una cocacola 4,00€
Comer al lado de la Torre Eiffel no tiene precio
Para todo lo demás aprendimos a manejarnos en el metro y en el RER, esperemos que este día haya valido la pena, además de por todo lo que vimos, para que nos perdamos cada día un poco menos, jajaja.
Besos, buenas noches!
1 comentario:
Jajaja serás capulla, a robar cafés ya de mañana...ai...que mal esos desayunos tan "copiosos" :D.
Hay que perderse para aprender, como los ratoncitos en el laberinto...jeje
mmm que envidia esa pizza!
Que no dejaste caer la visa por esas tienditas ¿? jajaj
Yo de ti agarraría la tentación para no llegar a casa de vuelta hipotecada jaja
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