lunes, 30 de junio de 2008

Momentos inmortalizados

Aquí van algunas fotitos que me hice estos días, envidia eh!...










sábado, 28 de junio de 2008

LOST (capítulo I )

Esta mañana amanecí con un despertados de voces y ruidos que consiguió sacarme de la cama de un salto. Me acicalé y me fuí a desayunar mientras Malena terminaba de prepararse. Llegué abajo y ya noquedaba nada, mi día no pintaba muy bueno. Fuí a cocina, cogí dos panecillos, mantequilla y mermelada y me fuí en busca y captura de un café. Mientras untaba mis tostadas de pan reseso tenía la esperanza de que alguien apareciese para dejarme su llave de la máquina y poder servirme mi café matutino, pero mi paciencia se estaba terminando, me acerqué al office de cafetería y le expliqué al chico mi situación, no tenía llave y necesitaba un café por lo que él con toda su buena voluntad me invitó a uno en el office. ERROR!! ya feliz me disponía a irme con mi café cuando sentí una voz detrás que me decía: "¡¡madame, madame!!". Era el encargado, que venía a echarme la bronca porqué ese café no podía ser para mí, era para los clientes!! allí se lo dejé y me fuí.

Salimos del hotel con esperanzas de que nuestro día mejorase. Ya en el aeropuerto buscamos la terminal donde se encuentra la estación de tren para ir hasta París centro. Después de tres largas horas y media conseguimos dar con la maldita estación e ir a nuestro destino, La Torre Eiffel, para ello debíamos cambiar varias veces de metro. Una vez n el RER estábamos tranquilas, lo habíamos conseguido, de repente en una de las paradas el metro tardaba demasiado en salir. Después de un buen rato de espera la sensación de alivio se asomaba, el metro arrancó. NOOO!!!, para completar nuestra mañana estaba retrocediendo, no podia ser verdad!. Bajamos en la primera parada desde el retroceso y preguntamos como podíamos llegar a nuestro destino. Después de unos cuantos cambios de metro, lo conseguimos, estábamos en la Torre Eiffiel!!. Habíamos salido a las 10.00 de la mañana y eran la 13.00.

Caminamos hasta llegar a la Torre y las colas eran inmensas, decidimos volver otro día más tempranito para ahorrarnos unos cuantos kilómetros de cola. De vuelta a la estación de metro decidimos parar en un Restaurante Italiano a comer dónde nos pedimos una pizza, una tortilla de Jamón york y una cocacola, comimos y fuimos dirección Campos Elíseos. Recorrimos las anchas calles llenas de las tiendas con más glamour, Cartier, Mont Blanc, Gucci, Chanel... a medida que observábamos los escaparates más caros de la tierra. Así dimos con los Camps Elíseos, estaban al final de la calle,las construcciones son impresionantes, fachadas talladas con adornos de bronce que formaban ángeles, cuerpos desnudos, líderes de guerra... Una vez finalizado nuestro recorrido volvimos al hotel, y esta vez sin perdernos, increible pero cierto! jajaja.

Tras un día tan largo hice mis propias conclusiones:

Una pizza 11,50€
Una tortilla de jamón 8,50€
Una cocacola 4,00€
Comer al lado de la Torre Eiffel no tiene precio
Para todo lo demás aprendimos a manejarnos en el metro y en el RER, esperemos que este día haya valido la pena, además de por todo lo que vimos, para que nos perdamos cada día un poco menos, jajaja.

Besos, buenas noches!

miércoles, 25 de junio de 2008

Notre-Dam

Hoy fue un día muy completito.

A primera hora de la mañana me levanté con toda mi energía deseando saber como iba a transcurrir el día. Bajamos a desayunar y na vez terminamos nuestro cutre-café de máquina con un trozo de pan con mermelada, en seguida nos pusimos a trabajar en cocina.


La mañana dió para mucho, se ve que pasamos la prueba de quita y pon tarta congelada y nos subieron de nivel, jajajaja, ya nos dejan hacer cositas!!, la verdad es que aprendes un montón y comida tiene una pinta estupenda además de que la decoración de los platos es muy meticulosa.


En cocina, la plantilla es bastante grande, la gran mayoría es muy amable, nos tratan muy bien, ponen mucho interés en intentar que les comprendamos, hasta se "pelean" por enseñarnos París, jejejje. En sí, las ocho horas se te pasan volando porque no paras de hacer cosas, el chef se fía mucho de sus subordinados y de la gente de prácticas por lo que el trabajo se hace muy cómodo, no te sientes presionado ni en tensión sino todo lo contrario.
Algo que me llamó bastante la atención es que cuando alguien llega o se marcha se recorre toda la plantilla para saludarte o despedirse dándote dos besos o mano.

Bueno,pues una vez finalizada nuestra jornada nos acicalamos y fuimos dirección Notre-Dam, la primera visita al centro de la ciudad. Es super bonito, hay muchísimas cosas que ver, Restaurantes de todo tipo, miles de tiendas y lo que más me gusta, un montóne mercados. Caminando por las callejuelas de Notre-Dam había muchos puestos y pequeñas pastelerías con unos escaparates de helados que tenían una pinta exquisita y también algo muy típico, como no, crêpes gigantes tanto dulces como salados, mmmmm se te hace la boca agua. Ese día no probamos nada, decidimos que era mejor esperar a que llegue nuestro día libre para volver y ponernos las botas, jejejejeje.

Después de dos horas y media de paseo, decidimos volver al hotel que queda a 35 minutos en tren del centro.En el viaje de vuelta todo iba bien hasta que nos dimos cuenta de que el camino por el que íbamos no era el mismo que nos había llevado hasta Notre-Dam y fue ahí cuando una señora portuguesa se dió cuenta de nuestro "pequeño" problema y nos mostró el camino por el que teníamos que volver. Seguimos las instrucciones que nos habían dado y en un de la paradas un moro-mangante se subió al tren, echó un vistazo a las baldas de equpaje, cogió un portátil de un chico con pinta de ejecutivo que iba senatado enfrente de sus narices y salió. Así de fácil!, solo hay que tener un poco de cara y decisión.Estos moros de ... y sin faltar a la raza eh! pero aquí son demasiados y muy... atrevidos?jajaja.

A partir de ahí ya no nos pasó nada más sorprendente, llegamos al hotel y nos entretuvimos hasta que nos venció el sueño. Esto solo fue el primer día, creo que todavía nos queda mucho que ver.

Muchos besos, hasta la próxima!

EL ATERRIZAJE

Aquí comienza mi aventura, dos meses por delante para mí, para explorar, indagar, divertirme, conocer, crecer, enriquecerme...
Como algunos/as ya sabeis, el Domingo partí hacia tierras francesas para realizar las prácticas que me harán ser una excellente chef, jejeje.Nada más llegar al aeropuerto tuve que hacer de las mías, osea lo que según algunos llaman una "manolada" jajaja. Además de llegar con el tiempo encima, la maleta tenia un sobrepeso de 13 Kg y ya me ves a mí de aquí para allá, de quita y pon para intentar conseguir en vano, deshacerme de esos "kilos de más". Durante unos minutos conseguí ser el centro de atención de unas cuantas miradas a las que parecía divertirle ese momento, lo que a mí no me hacía tanta gracia ya que al final terminé pagando 48 eurazos por esos 6Kg de más de los que no logré deshacerme.
Después de tanto ajetreo todo fue muy rápido, embarcamos y cuando me dí cuenta ya estábamos en París. Una de mis grandes preocuaciones era dónde nos iban a alojar, puse todos mis esfuerzos en invocar a los dioses del olimpo para que no nos metiesen en un zulo de mala muerte y parece que funcionó, nos dieron una habitación en el hotel que no está nada mal, lo único, que Malena y yo tenemos que compartirla, por lo nuestra intimidad queda limitada a las cuatro paredes del cuarto de baño jajaja.El Lunes por la mañana nos citamos con nuestra tutora de prácticas, rubia, alta, delgada y algo impuntual ya que estuvimos esperándola durante una hora para que finalmente fuese otra persona la que nos enseñase el hotel y nos presentase a gran parte de la plantilla. Ésta nos llevó hasta la gobernanta, una mujer negra de unos sesenta y pico, alta gruesa y con una voz bastante impetuosa, nada más verla me vino a la cabeza una mujer de coro típica de iglesia americana, se llama Marié y es muy graciosa.Nos dió los uniformes, nos cambiamos y allí fuí yo sitiéndome como un astronauta dentro de un traje, camino a la cocina. Nada más llegar nos mandaron a la zona de pastelería en la que nos pasamos la mañana cortando tarta congelada y colocándola en bandejitas de postre, algo muy constructivo. Entre trozo y trozo de tarta empezamos a perder la vergüenza y dejamos correr nuestro torpe francés. Logramos entendernos mejor de lo que esperaba y la verdad es que me resulta bastante divertido verme expresar en otra lengua.
Al salir dedicamos el resto del tiempo a informarnos sobre transporte y cosas varias de PARÍS cerrando nuestro día con un delicioso solomillo bien sanglier que nos hizo el chef. Lo cierto es que estar en París en un hotel de 4 estrellas con todo cubierto es una maravilla!

Bueno seguimos en contacto, mil besos y hasta pronto!!