Hoy dedico el día a los tópicos: “el mundo es un pañuelo y lleno de mocos”, estas cosas hacen que crea en el destino porque es cierto que las casualidades no existen, las cosas pasan por algo.
Todo empezó ayer. Hacía muchos días que no dormía tan bien, estaba descansada, me sentía plena. Era uno de esos días en los que te levantas con una sonrisa en la cara y una sensación de bienestar muy satisfactoria. Desayunamos y partimos camino a la Torre Eiffel para esta vez sufrir la cola y llegar a la cima. Así fue, cogimos el RER y llegamos a medio día. En la cola había unos chicos muy majos que en principio pensamos que eran portugueses pero que más tarde, resultaron ser Brasileños. Subimos a la Torre y contemplamos las vistas, son increíbles. Arriba, en la cima dimos de
bruces con “los chicos de la cola” y fue ahí donde nos dijeron que eran del sur de Brasil y que estaban en París por un día. Venían de pasar tres semanas en Indonesia y su avión hacía escala en París por eso solo tenían un día. Todo se quedó ahí, nos despedimos de los chicos y seguimos hacia San Michel con intención de comer algo, eran as 6 de la tarde y todavía no habíamos comido. Una vez en San Michel, paramos en un Italiano y nos pedimos una pizza, estaba buenísima. El ambiente era muy agradable, el día muy cálido y a comida estaba deliciosa. Yo intentaba saborear cada momento, no sé porqué pero mi sensación de bienestar aumentaba a la par que lo hacían las horas del día. Salimos del restaurante para continuar nuestro paseo por los callejones de Notre-Dam cuando decidimos pararnos en un Pub a tomarnos unos coktails, aprovechando que era la Happy hour y nos salían a 6€/cocktail. En el pub se respiraba un ambiente jovial y despreocupado y los sabores valieron la pena. Así cerramos el día, un cocktail y al hotel. Esta mañana, madrugamos más de lo habitual y nos fuimos camino a coger el beatoux de París, el barco de paseo del Sena. Valió la pena, se hace ameno y la perspectiva de la ciudad es diferente. Terminado nuestro trayecto, nos disponíamos a salir cuando de repente me pareció ver una cara conocida, era uno de los chicos brasileños que habíamos conocido en día anterior en la Torre. No podía ser, se suponía que se habían ido esa mañana. Al bajar nos contaron que no pudieron coger su vuelo porque había overbooking y la compañía les había pagado hotel y donado 600€ a cada uno como indemnización, esta noche partirían para Brasil, pero mientras aprovecharon el día. Decidimos irnos todos por ahí a tomarnos unas cervezas. Eran super divertidos. La Verdad es que éramos un grupo bastante internacional. Un japonés, un alemán, seis brasileños y dos gallegas, éramos el overbookig group, jejeje. Nos lo pasamos genial.
Ese mediodía teníamos pensado quedarnos a comer en un restaurante tradicional francés que había por St. Michel pero nuestros planes cambiaron, nos cogimos una crep salada y empezamos la marcha camino de los campos elíseos con el fin de ver el Tour. Así lo hicimos, pasamos la tarde en los campos, vimos el Tour, nos reímos, nos quemamos (el sol y el calor que hacía era impresionante)… A las 7 tenían que coger el RER camino al hotel, que también está al lad
Nosotras nos permanecíamos allí sentadas esperando que llegase nuestro autobús mientras analizábamos el día tan divertido que habíamos pasado. Estábamos super contenta
Mi fin de semana empezó con una sensación de felicidad y terminó con una sensación de enamoramiento. Estoy enamorada de la vida, me encanta disfrutar cada momento, cada paso que avanzo, cada sensación que experimento, cada minuto que respiro … me siento libre, enérgica, con ganas de exprimir cada momento, saborearlo hasta el final y siento que no debo desaprovecharlo, nadie debería porque cuando esto se termine vuelves a lo cotidiano, que no es malo, otras cosas te sucederán, pero lo cotidiano implica deberes, obligaciones y a veces monotonía.
Conersaciones del día:
1.
Malena: “Hay personas que expresan ternura, amor y otras que expresan sexo puro y duro, tú expresas amor, yo un aquí te pillo aquí te mato!!”
Graciela: "Claro!A mí me ven como un oso amoroso y a tí como un conejito duracell" jajajaja.
2. Malena: “ven mira, mira, mira! Mira que cachitas, creo que me estoy mareando de tanto mirarlas”
3.
Graciela: Oh, mira un conejito!
Malena: “Oh, mira otro conejito, este está anoréxico!! Jajajajajaja
2. Malena: “ven mira, mira, mira! Mira que cachitas, creo que me estoy mareando de tanto mirarlas”
3.
Graciela: Oh, mira un conejito!
Malena: “Oh, mira otro conejito, este está anoréxico!! Jajajajajaja













Cuando salimos de trabajar, nos acercamos hasta Chàtelet Les Halles y como siempre, al salir del hotel estaba n