Nuestro último fin de semana, suena triste, muy triste.

Decidimos dedicarlo a hacer aquellas cosas que nos habían quedado atrás, a ver algo que no hubiéramos visto ya... Después de haber estado en los mercados de Londres, me preguntaba si en todo París no había ningún mercado similar, tenía que haberlo. Miramos en Internet y dimos con el mercado más famoso de la ciudad, el mercado de Las Pulgas. En Internet lo comparaban con el de Candem, pero finalmente no tenía nada que ver. Era enorme y tenían muchos puestos, pero todos eran prácticamente iguales, ven
Decidimos dedicarlo a hacer aquellas cosas que nos habían quedado atrás, a ver algo que no hubiéramos visto ya... Después de haber estado en los mercados de Londres, me preguntaba si en todo París no había ningún mercado similar, tenía que haberlo. Miramos en Internet y dimos con el mercado más famoso de la ciudad, el mercado de Las Pulgas. En Internet lo comparaban con el de Candem, pero finalmente no tenía nada que ver. Era enorme y tenían muchos puestos, pero todos eran prácticamente iguales, ven
dían los mismos productos y no había mucha variedad, o vendían ropa o antigüedades. Una vez visto el mercado de “Las Pulgas”,continuamos nuestra ruta por los Campos Elíseos para verlos por última vez y de paso hacer las últimas compritas. Después de casi dos horas de compras, el hambre se hizo notar.Cogimos un metro y nos acercamos hasta Saint Michel, había unos restaurantes de comida tradicional que no pintaban nada mal. Elegimos el que parecía adecuarse más a nuestros caprichos ese momento. El lugar era acogedor, toda su fachada estaba decorada con plantas de colores y en su interior objetos antiguos y cuadros muy estilosos decoraban el local. Empezamos con unos escargots (caracoles), si! aunque no os lo creáis me comí unos caracoles !! y yo seguí con una confitura de canard terminando con una crep de miel y helado de vainilla. Los caracoles no me gustaron demasiado, su textura me resultó algo grimosa pero el pato estaba muy sabroso. En cuanto terminamos de comer, pagamos la cuenta y seguimos nuestro recorrido. Paseamos toda la tarde por las callejuelas de Saint Germain de près
Al día siguiente Malena decidió quedarse en el hotel, estaba demasiado cansada y sus ánimos no le permitían dar un paseo más. A las 8 de la mañana ya estaba en pie , después de una ducha que consiguió despertarme del todo, me vestí y salí decidida a desayunar a París, dos meses aquí y todavía no había probado los famosos croissants. Cogí el RER y me fui hasta Notre- Dam, allí desayuné un delicioso croissant con un cutre café, no logro encontrar se maravilloso café de París por el que vale la pena pagar hasta 8€ de lo delicioso que está. Mi plan para esa mañana era visitar algún que otro mercado de abastos, mezclarme entre los parisinos y observar todos los productos que ofrecían los diferentes puestos. Fui de un mercado a otro hasta que empecé a sentir debilidad, tenía hambre. Para comer volví a Saint Michel, esta vez a le Crêperie de les arts. Por su decoración parecía más griega que francesa. Sus techos eran bajos, luz tenue y máscaras y objetos étnicos adornaban el resto. Pedí una mesa para uno, la camarera me guió. Elegí una crep de pollo con tomate natural y qu
No estaba mal, refrescaba si, pero era algo fuertecillo, había pagado 6,00€ por 25cl de vino, había que bebérselo. Salí del restaurante bastante satisfecha y algo… ¿mareada?, el vino me afectó más de lo que pensaba, la sonrisa que llevaba de oreja a oreja lo decía todo. Mi camino estaba algo distorsionado, una copa más y un vaso del Mcdonals y seguro que alguna moneda me caía, jajajaja. No me quería ir de París sin haber ido al cine,
Compré mi entrada para una peli de Colin Farrell en V.O con subtítulos en francés. Una película con un humor bastante especial, valió la pena, me reí bastante y salí bastante satisfecha por mis avances en Francés.
Para terminar el día, recorrí por última vez las calles de Notre-Dam, Saint-Germain, Saint Michel, Saint Louise… hasta que llegué a Châtelet donde cogí el RER para volver al hotel.
Me da muchísima pena dejar París, voy a extrañar muchísimo esta ciudad tan increíble, sus calles, su ambiente, algún día volveré para quedarme una temporada.
1 comentario:
Vaya vaya, que se te acaba la buena vida en gabacholandia... jejejeje.
Oye, lo que tiene delito es que te hayas tenido que comer un croissant la última semana habiendo estado ya ahí todo el verano.
Disfruta de los últimos días y sobre todo de la vuelta ;).
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